<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13849129</id><updated>2011-04-21T15:25:22.477-07:00</updated><title type='text'>los cienojos de Mina</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cienojos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13849129/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cienojos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>vemem</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16746268578353069808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13849129.post-111937981880510077</id><published>2005-06-21T11:48:00.000-07:00</published><updated>2005-06-21T12:13:28.283-07:00</updated><title type='text'>La urna de Miklos y la mía</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El párrafo inicial de la primera novela de David Miklos La piel muerta México, Tusquets, 2005, Andanzas; me dejó helada. Helada porque me recordó esa misma sensación cuando recibí del cremador el pequeño paquete con las cenizas de mi padre (15 de julio de 2001). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Quise detenerme y no leer más por temor a sacar cosas que están latentes, pero que no tengo intención de remover, y sin embargo seguí. Sonreí con el remate irónico igual que mi propia historia: mi hermano y yo, solemnes recibiendo la bolsita llena de cenizas. Mi hermano la toma, la ve y como si fuera papa caliente, me la echa en las manos. Miro la bolsa. Aquí se resume mi padre -pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del carro, le doy la bolsa a mi hermano -5 años mayor que yo- y me pregunta "¿dónde la pongo?" Lo miro y en su cara veo desconcierto, tristeza y una confusión moral... le digo: "échala atrás". Me mira como si le estuviera faltando al respecto a algo sagrado. Para mi, esa bolsa entonces no era más que polvo. El alma de mi padre deambulaba ya en otra dimensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nosotros nos entregaron la bolsa recién salida del horno del crematorio, la realidad no fue tan poética como en el libro de Miklos, todavía tuvimos que ir a comprar la urna. Y ¿dónde compra uno esas cosas? ¿Era correcto dejar las cenizas en su bolsa transparente esperando en el asiento trasero mientras entrabamos a la tienda departamental? o, ¿deberiamos llevarla con nosotros?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La urna duro como 5 días en la chimenea de la casa acompañada por las hermosas gladiolas blancas. Mi madre prometió dejármela, mas un medio día llegué a "vistarlo" y la urna se había ido sin despedirse de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un lugar parecido a Puerto Trinidad- donde no pasa nada en apariencia-, sus cenizas fueron arrojadas al mar -pienso- esa noche los peces comieron el carbon de un acuarelista tres veces galardonado con el Tlacuilo de Guati Rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al paso de estos casi cuatro años el hueco que ha dejado entre nosotros no se puede llenar con nada. La sonrisa de mi hijo o un gesto en mi rostro hace más fuerte mi añoranza y entiendo que ese dolor no se quita, mas se aprende a vivir con él. Y por lo poco que sé de Miklos asumo que algo de su propia realidad se deja entrever por la neblina de lo posiblemente imaginario.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13849129-111937981880510077?l=cienojos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cienojos.blogspot.com/feeds/111937981880510077/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13849129&amp;postID=111937981880510077' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13849129/posts/default/111937981880510077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13849129/posts/default/111937981880510077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cienojos.blogspot.com/2005/06/la-urna-de-miklos-y-la-ma_21.html' title='La urna de Miklos y la mía'/><author><name>vemem</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16746268578353069808</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry></feed>
